Llegada a Chile para participar en Startup Chile

Llegamos el lunes a las 9:30PM. Tal como nos había ofrecido en comunicaciones previas, nuestro “padrino”, un estudiante de postgrado de la Universidad Católica, nos estaba esperando en el aeropuerto para llevarnos a nuestro hostal en Santiago. Lo pudimos localizar fácilmente por su “polar” roja, es decir por una chaqueta roja, fácilmente reconocible por que la mayoría de la gente usa chaquetas negras, grises, azules oscuras o marrones. Este detalle de ser recibido por alguien local que te va hablando sobre el país, sobre las costumbres fue excelente y lo ayuda a uno a ser bienvenido. ¡Felicitaciones, Startup Chile!
Tenía muchos años sin venir a Chile y la sorpresa fue muy agradable. Se aprecia un progreso sustancial: un aeropuerto más organizado, una ciudad más moderna, una autopista excelente nos trajo a Santiago en un dos por tres.
En el primer día salimos a recorrer la ciudad, a explorar los lugares adonde teníamos que ir el día siguiente, para saber donde estaban y cuanto nos tardábamos caminando. Al mediodía, una cita con el agente de bienes raíces que nos había conseguido un apartamento. Lo fuimos a ver y nos gustó. Es un poco pequeño, pero muy bien ubicado. Le dijimos que si nos ponían una litera (o camarote, como le dicen aquí), lo podíamos tomar, ya que necesitábamos 5 camas independientes. El propietario accedió, así que nos mudaremos próximamente.
Luego, nuestro primer almuerzo en Santiago: un restaurant de carnes para probar un “bife de chorizo” y un buen vino chileno. El primer almuerzo en una ciudad debe ser memorable y lo fue. Hasta postre comimos!
En nuestro recorrido nos encontramos con Rubén, uno de los integrantes de Talaentia, el otro emprendimiento de Accede y que forma parte de la cuarta generación de Startup Chile (nosotros somos de la quinta). Nos animó a que fuéramos a un evento en el parque de las esculturas en la noche, un espectáculo de luz y sonido.
En el espectáculo pudimos ver a los otros integrantes de Talaentia y empezamos a conocer varios emprendedores de la cuarta generación. Al terminar el espectáculo, como la noche aún era joven, nos fuimos a tomar unas cervezas en el barrio de Bella Vista. Compartimos con unos emprendedores de Azerbaiyán, Filipinas, Estados Unidos y Brasil. Ahí inició lo que ha sido una constante desde que llegamos: conocer gente muy interesante de otras partes del mundo, y hablar sobre nuestros sueños, nuestras esperanzas, nuestras inquietudes.
Al día siguiente, Andras salió muy temprano por que tenía que ir a inscribir su visa para poder sacar el pasaporte más tarde. Yo lo alcancé más tarde para el primer encuentro con todos los emprendedores y con la gente de Startup Chile. Nos dieron una cálida bienvenida y una explicación sobre todo el programa. Todos escuchábamos entusiasmados, a veces sin poder creer que un país y una organización nos dieran tanto, pidiendo muy poco a cambio: básicamente contribuir con la comunidad del emprendimiento del país.
Luego, la presentación de cada uno de nosotros y de nuestros proyectos. En un mapa, íbamos poniendo un círculo rojo en nuestra ciudad de nacimiento. El mapa se iba llenando poco a poco de puntos rojos en los lugares más frecuentes como Chile, Estados Unidos y Canadá, en los otros lugares del continente como Brasil, México, Argentina, Perú, Panamá, Venezuela y hasta Guyana. En los países Europeos: Reino Unido, Italia, Alemania, Polonia, República Checa y en los más lejanos como Azerbaiyán, Egipto, India, Nepal, Vietnam y Australia. El idioma, por supuesto el inglés. Algunos más “machucado” que otros, pero inglés al fín. Por supuesto, con los latinos, cuando no había nadie al lado, hablábamos en castellano.
Luego el almuerzo, otro viaje a extranjería para sacarse la cédula, de regreso al hostal y a trabajar, para resolver algunas cosas pendientes con el equipo que quedó en Caracas.
En la noche, un “asado” para seguir conociéndonos más y empezar el “networking”. Linda oportunidad para ver qué están haciendo otros proyectos, para buscar sinergias y oportunidades, o sencillamente para seguir incrementando nuestra cultura y conocimiento de esta pequeña aldea global, que es nuestro mundo.
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