La programación de computadoras ha venido evolucionando a pasos agigantados en los últimos 60 años. Al inicio, los programas se escribían en lenguaje de máquina y prácticamente en formato hexadecimal. Luego vino el Assembler, que permitía usar instrucciones un poco más sencillas combinando letras y números. El siguiente paso determinante fueron los compiladores, dando paso a lenguajes históricos como Fortran, BASIC y COBOL. Con el tiempo, estos lenguajes se perfeccionaron y aumentaron sustancialmente su poder hasta llegar a la era moderna de PHP, Java, JavaScript y Python.
Hoy estamos presenciando el inicio de otra gran revolución impulsada por la Inteligencia Artificial. Ya no hace falta "codificar" o "escribir código" tecleando instrucción por instrucción. Ahora, expresamos lo que necesitamos en lenguaje natural y la IA se encarga de traducirlo a un lenguaje funcional como Python, exactamente de la misma forma en que las instrucciones de Fortran o COBOL solían convertirse en lenguaje de máquina.
Esto seguirá siendo "Programación", pero bajo un paradigma completamente distinto al que hemos conocido. Ya no es estrictamente necesario dominar la sintaxis técnica de un lenguaje ni estructurar manualmente loops, ifs, writes o reads. La clave ahora reside en saber explicar con claridad qué es lo que se quiere que haga el sistema, dejando que la IA asuma el resto. Incluso, se encargará progresivamente de probar los sistemas, generar manuales de arquitectura y redactar las guías de usuario.
Esta transformación trae consigo dos efectos principales en el entorno empresarial y laboral:
1. Reducción de tiempos y equipos
Los tiempos de desarrollo y la cantidad de personal técnico necesario para construir sistemas pueden reducirse a la mitad. Ante esto, surge una pregunta inevitable: ¿Qué pasará con los profesionales que hoy se dedican a la programación?
Las empresas tienen dos caminos principales:
Reducir la plantilla a la mitad.
Atacar decididamente todo el backlog de aplicaciones pendientes que se ha acumulado por años y que nunca se llega a desarrollar por falta de capacidad.
¡Ojalá la segunda opción sea la elegida de forma mayoritaria por las organizaciones!
2. La democratización de la creación de tecnología
Cualquier profesional de otra disciplina tiene ahora el potencial de convertirse en "programador" —o quizás deberíamos llamarlo "escritor de especificaciones". La nueva habilidad esencial será la capacidad analítica para estructurar y explicar claramente qué problema se requiere resolver. Esta es una competencia que deberemos empezar a enseñar activamente, del mismo modo en que antes enseñábamos la lógica de un lenguaje de programación.
En una próxima entrega profundizaré sobre una habilidad crítica para este nuevo entorno: ¿Cómo identificar y capturar proyectos de automatización y transformación digital en esta nueva era?